REDUCCION E INTERVENCION


Una vez ocurrida la catástrofe, se debe tener muy claro el mecanismo de intervención apropiado, con el objeto de procurar una reducción en los daños y pérdidas de las regiones afectadas.
El primer paso a dar, una vez activado el mecanismo de alerta, es la identificación de los responsables técnicos, políticos y de socorro más idóneos para realizar una evaluación inmediata del fenómeno y de la destrucción ocasionada. Esta será la acción que permita intervenir en el área afectada con los recursos más adaptados, orientando así el rescate, los suministros, la evacuación, el refugio y la protección de áreas aledañas contra la extensión del fenómeno, propagación de epidemias, etc.
Luego, durante el proceso de intervención, con más tiempo y serenidad, se podrá realizar una evaluación más objetiva del fenómeno y de los daños, para definir mejor las acciones de retorno, reconstrucción, reubicación y zonificación, propiciando así una recuperación y vuelta a la normalidad lo más eficiente y rápida posible. 

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http://mision.sre.gob.mx/oi/index.php?option=com_content&view=article&id=408&Itemid=106&lang=es 

 



PLANES DE PREVENCION Y MITIGACION


Es de suma importancia desarrollar planes de prevención y mitigación para los futuros casos de desastre. La idea es intentar reducir las futuras consecuencias negativas. Para ello, el primer paso fundamental es el desarrollo de programas de investigación que contribuyan a construir y desarrollar una base suficientemente amplia de datos científicos y técnicos que permitan conocer la distribución espacial y temporal de cada uno de los fenómenos. El análisis de datos históricos es para esto indispensable.
A partir de ello y tomando en cuenta la frecuencia, magnitudes e influencia espacial de cada caso en particular, se pueden concebir los planes para ordenar la intervención en el caso propiamente dicho del desastre: dispositivos de vigilancia, sistemas de alerta, contingencia, rutas de evacuación y abastecimiento, etc.

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VULNERABILIDAD DE LA POBLACION


La sociedad, en relación a los fenómenos naturales, debe analizarse bajo una perspectiva dual, pues generalmente se desenvuelve como causa y como víctima principal de muchos desastres.
En efecto y como ya se ha mencionado, la actividad irracional y desordenada de las poblaciones tiende comúnmente a acelerar y magnificar el desarrollo y los efectos de los fenómenos naturales. Se han visto así las consecuencias de la deforestación, minería, sobre-pastoreo y otras prácticas incorrecta de tipo agropecuario, de expansión urbana de des-adaptación y concepción incorrecta de ciertas obras de infraestructura. Tan solo como ejemplo se puede citar el requisito legal de "limpiar" el bosque en un 90% de las parcelas para demostrar su puesta en laboreo y así obtener el titulo de propiedad. La ausencia o ineficiencia de las asesorías técnicas para adecuar la actividad agropecuaria a las condiciones ambientales, pedagógicas y geomorfológicas se puede también mencionar como ejemplo típico adicional.
La degradación ambiental que esto conlleva es claramente un factor multiplicador de los efectos destructivos de los fenómenos naturales: erosión, deslizamientos, inundaciones, etc., a la vez que hace recaer sobre el mismo tipo de población las más pesadas consecuencias. 

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